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La oferta del mercado en relación a servicios de conectividad y comunicaciones
se apoya en la existencia de redes que podríamos clasificar en: fijas o
móviles, públicas o privadas, y de voz o datos (conmutación de circuitos
o paquetes). No obstante esta distinción es cada vez más ambigua en el
sentido de que, por ejemplo, las VPN’s o Redes Privadas Virtuales son redes
privadas desde el punto de vista del usuario y sin embargo utilizan redes
públicas como Internet; o que las tecnologías tipo Wifi permitan la movilidad
restringida, a dispositivos con conexiones activas a redes privadas (tipo
WLAN), o a redes públicas (como Internet) en Hot Spots (áreas de cobertura
en lugares públicos como aeropuertos, hoteles o cafeterías, etc), o incluso
a redes privadas a través de redes públicas utilizando VPN’s; para complicar
más este escenario se da la circunstancia de que las formas de comunicarnos
integran multitud de medios como por ejemplo videoconferencias o mensajes
cortos que se muestran en programas de televisión, etc.
Habiendo dicho todo lo anterior es
un hecho innegable que a los usuarios y a las organizaciones lo que le
conciernen son los servicios, independientemente del tipo de red o tecnología
en la que se base, que les aporten valor añadido.
La variedad existente de servicios
y formas de comunicación, (incluyendo los de distribución de contenidos vía
Radio, Televisión, Satélite, Cable, etc.) con distintos grados de
interactividad, y la necesidad de integración de los mismos en los procesos de negocio
de la organización, así como la tendencia natural (para la optimización
de costes) a la convergencia de los recursos, hace cada vez más difícil
la selección y sobre todo la optimización de su uso.
Del mismo modo podemos afirmar que
los servicios han de evolucionar, de tal forma que no sólo se independicen del
tipo de red y/o terminal que utilicen,
sino que además permitan la utilización del medio más apropiado a cada
circunstancia, permitiendo en la medida de lo posible la transición de una red
a otra, e incluso de terminal, de una manera no engorrosa al usuario y sin la
interrupción de la comunicación en curso.
No cabe duda que los servicios de comunicación
deben ser adaptables a las necesidades de cada usuario y de cada circunstancia,
con una evolución constante, fiables, económicos y sobre todo de fácil uso. La
solución que aporta la tecnología a estas requerimientos es la VoIP.
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